sábado, 18 de diciembre de 2010

EL ARTE GOTICO


CONCEPTO
          Es un estilo artístico europeo cuyos límites cronológicos oscilan entre aproximadamente el año 1140 y las primeras décadas del siglo XVI, según las áreas geográficas. Se desarrolló en el campo de la arquitectura civil y religiosa, la escultura, las vidrieras, la pintura mural y sobre tabla, los manuscritos miniados y las diversas artes decorativas. El término gótico fue empleado por primera vez por los tratadistas del renacimiento, en sentido peyorativo, para referirse al arte de la edad media, al que ellos consideraban inferior y bárbaro (godo, de ahí el término gótico) comparado con el arte clásico. En el siglo XIX se produjo una revalorización de este periodo debido a movimientos historicistas y románticos. El gótico apareció a continuación del románico, a lo largo de la baja edad media, y hoy día se considera uno de los momentos más importantes desde el punto de vista artístico en Europa.
           
          El arte gótico es un estilo que se desarrolló en Europa occidental durante los últimos siglos de la Edad Media, desde mediados del siglo XII hasta la implantación del Renacimiento (siglo XV para Italia, y bien entrado el siglo XVI en los lugares donde el gótico pervivió más tiempo). Se trata de un amplio período artístico, que surge en el norte de Francia y se expande por todo Occidente. Según los países y las regiones se desarrolla en momentos cronológicos diversos, ofreciendo en su amplio desarrollo diferenciaciones profundas: más puro en Francia (siendo bien distinto el de París y el de Provenza), más horizontal y cercano a la tradición clásica en Italia (aunque al norte se acoge uno de los ejemplos más paradigmáticos, como la catedral de Milán), con peculiaridades locales en Flandes, Alemania, Inglaterra, Castilla y Aragón.

ASPECTO HISTÓRICO, POLÍTICO Y SOCIAL.

          A diferencia de las costas Mediterráneas en que florecieron centros esplendorosos de cultura como Atenas, Alejandría, Antioquía, Constantinopla y Roma, la región norte de Europa había sido poco menos que una zona rural con algunas avanzadas provinciales romanas y más tarde un conjunto disperso de castillos, monasterios y villorios.
          
         Felipe Augusto, Rey de Francia, destinó a Paris como su ciudad capital, la rodeó de murallas y empedró algunas de sus calles, sus sucesores continuaron la obra y a finales del siglo XIII París era la capital de un reino de importancia creciente. Con su espléndida Catedral de Nuestra Señora, su universidad, famosa por las cátedras de Abelardo, Alberto Magno y los Santos Tomás de Aquino y Buenaventura y su comercio floreciente capaz de sostener más de 150000 habitantes.
El crecimiento de París, no fue un hecho aislado. Durante todo un siglo la población como unidad social había paulatinamente ganado ascendencia sobre el estado feudal, y los relatos de la época nos mencionan a Gante con sus casas almenadas, a Lila y sus paños, Tours y sus cereales, y la forma en que estas ciudades tenían comercio con países lejanos.

        Se acepta como prototipo de la catedral gótica la iglesia de San Dionisio (Saint Denis), la cual se encuentra en las afueras de París. Este monasterio estaba bajo el patrocinio directo de los Reyes de Francia, y fue su panteón tradicional. En 1130, cuando San Dionisio era un proyecto por realizar, el abate Suger hizo una visita prolongada a Cluny para aprender todo lo relativo a la terminada iglesia. San Dionisio es notable no tanto por sus innovaciones, sino por la combinación feliz de elementos del románico tardío, como el arco apuntado y la bóveda de crucería. San Dionisio se convirtió en el modelo de muchas catedrales Góticas que poco después serían construidas en la región.

        La isla de Francia, el real dominio con París como su centro, fue el escenario en que nació el arte gótico, y en el que, por un lapso aproximado de 1150 a 1300 alcanzó la cima de su perfeccionamiento. El nombre de esta región denota las tierras reales bajo el dominio directo del rey de Francia. Por herencia, matrimonios, conquista y compras, la isla de Francia creció poco a poco con  los  años  y se  transformó  en el núcleo de la futura nación francesa. La expresión más elevada del periodo medieval se admira en estos milagros de piedra majestuosa: las expresiones cristalizadas del esfuerzo comunal, la exaltación religiosa y las fuerzas emocionales e intelectuales de quienes la crearon. Aun más la arquitectura gótica es un impulso dinámico, titánico, que alcanza la altura para remontarse al infinito

Diferencias entre una catedral y un monasterio:


Monasterio
Catedral
·        Zona despoblada y terreno llano.
·        Desnudo exterior de una abadía detiene, es decir causa temor para entrar.
·        Un monasterio es más rico en la penumbra de su interior.

·        Situada en una zona despoblada y bajo la jurisdicción de un obispo.
·        Desnudo exterior, despierta la curiosidad e invita a la entrada.
·        La catedral de orienta a la reunión masiva de sus fieles.

         Las altísimas torres de una catedral gótica necesitan espacio para elevarse, y sitio para arrojar su sombra. Sus agujas son signo que orienta al viajero distante hasta el templo y las campanas de sus torres con su tañido, son el reloj que regula la vida de toda una población y campos aledaños.
          
         Una catedral es ante todo un centro religioso, pero en una época en el que los asuntos espirituales y mundanos estaban tan íntimamente relacionados, se entremezclaban sus funciones religiosas y mundanas. Su nave central no solo ere el sitio para los servicios religiosos, sino en ocasiones una sala capitular en que toda la población podía reunirse a discutir asuntos públicos.
          
         La catedral fue un museo municipal en cuyas paredes estaba tallado el documento vivo de la vida de la población. La iconografía de una catedral dedicada a la Virgen no sólo incluyó temas religiosos. La Virgen María fue la patrona de las artes liberales, y por eso su catedral a menudo fue una enciclopedia visual, cuyos temas cubrían todo el campo del conocimiento humano. El púlpito no era solo el sitio en que se decían sermones, sino también una cátedra para conferencias e instrucción. El santuario fue el escenario en que se representaba el drama religioso; por fuera los portales ricamente tallados y profundos sirvieron como foro para autos sacramentales adecuados a la estación, y los porches como plataformas en que juglares y trovadores entretenían a su público. Las estatuas de piedra y vitrales coloreados, además de ser ilustraciones de sermones sirvieron como galerías pictóricas para estimular la imaginación. El coro no solo fue asiento del canto litúrgico sino  el sitio para audiciones musicales en que se ejecutaban intrincados motetes polifónicos y se cantaban las melodías de los dramas religiosos.



 
         Chartres a diferencia de París, nunca fue un gran centro de comercio, sino un  pequeño obispado en medio de un distrito rural, lejos de las vías más transitadas. Su fama provino de su basílica dedicada a la Virgen María, en donde cada año miles de peregrinos de todos lados se congregaban para celebrar las fiestas de la Virgen, el gran clímax en la serie corriente de festividades religiosas. La catedral de Chartres como otras, no solo fue el centro espiritual de la vida de los vecinos sino el centro geográfico de la población medieval. Por sobre todo su imponente sombra se proyectaba en los edificios eclesiásticos a su alrededor, que incluían el palacio del obispo, la escuela catedralicia, un claustro, un hospicio y una casa de caridad. Como miembros de gremios  o asociaciones los vecinos contribuyeron con su trabajo y sus productos a la catedral en construcción. La catedral en sí, hacia la cual convergían, todas las miradas y los pasos, representó un esfuerzo comunal de picapedreros, albañiles, carpinteros y metalistas, quienes aportaron su tiempo, pericia y caudal para construirla; por lo cual constituyó el producto más esplendo que una población y sus artífices pudieron producir. Como gran monumento cívico, fue el orgullo de la comunidad. En esos días la importancia de una población se medía por el tamaño y la altura de su catedral, al igual que por la importancia de sus reliquias religiosas que albergaba. En consecuencia hubo rivalidades cuando la bóveda de Chartres se alzó a casi 36 m de la planta. Le seguía en importancia Amiens, que logró una altura de casi 41 m, y por último Beauvais, que fue la más majestuosa de todas, cuyas dovelas de las bóvedas se remontaban a mas de 48 m.

ARQUITECTURA GÓTICA
           
          El estilo gótico encontró su gran medio de expresión en la arquitectura. Surgió en la primera mitad del siglo XII a partir de la evolución de precedentes románicos y otros condicionantes teológicos, tecnológicos y sociales. La arquitectura gótica perduró hasta bien entrado el siglo XVI en diversos países europeos como Inglaterra, mucho después de que el estilo renacentista hubiera penetrado en otros campos artísticos. Las mayores realizaciones del gótico se manifestaron en el terreno de la arquitectura religiosa.
           
          En contraste con la arquitectura del románico, cuyas características esenciales son los arcos de medio punto, las estructuras macizas con escasos vanos y las bóvedas de cañón o arista, la arquitectura gótica empleó el arco apuntado, agujas, chapiteles y gabletes, reforzando el sentido ascensional que pretende transmitir el edificio, amplios vanos con tracerías caladas para conseguir la máxima luminosidad y estructuras reducidas al mínimo. Todas estas cualidades estilísticas fueron posibles gracias a las innovaciones constructivas, especialmente a la aparición de la bóveda de crucería. Las iglesias medievales poseían bóvedas muy pesadas, que obligaban a disponer muros gruesos y con pocos ventanales para soportar sus empujes. A principios del siglo XII los constructores inventaron la bóveda de crucería, que consiste en el cruce de dos arcos o nervios apuntados, que conforman una estructura resistente sobre la que se colocan los ligeros plementos o elementos de relleno que configuran la bóveda. Este sistema además de ligero y versátil, permite cubrir espacios de diversa configuración formal, con lo que posibilita un gran número de combinaciones arquitectónicas.
          
        Aunque las primeras iglesias góticas adoptaron una gran variedad de formas, la construcción de las grandes catedrales del norte de Francia en la segunda mitad del siglo XII se benefició de las ventajas de las bóvedas de crucería. Con ellas se podían concentrar los empujes en los cuatro puntos del vértice y posteriormente apearlos por medio de los elementos sustentantes, que podían ser los pilares o columnas pero también el sistema de estribo y arbotante, un arco que transmite los esfuerzos tangenciales hacia un contrafuerte situado en el exterior del edificio coronado por un pináculo. Como consecuencia, los gruesos muros de la arquitectura románica pudieron ser reemplazados por ligeros cerramientos con ventanales que permitieron la aparición de la vidriera y facilitaron que el edificio alcanzase alturas insospechadas. Así se produjo una revolución en las técnicas constructivas.

         Con la bóveda gótica los edificios pudieron adoptar formas variadas. Sin embargo, la planta común de las catedrales góticas consistió en tres o cinco naves longitudinales, un transepto, un coro y un presbiterio, es decir, una composición similar a la de las iglesias románicas. Las catedrales góticas también mantuvieron y perfeccionaron la creación más genuina de la arquitectura románica: la girola, una estructura compleja que aparece en la cabecera del templo, generalmente de forma semicircular con un deambulatorio alrededor y al que se abren capillas radiales de planta semicircular o poligonal. La organización de los alzados en el interior de las naves y en el coro también mantuvo los precedentes románicos. Por otro lado, los esbeltos pilares compuestos que separan las naves, con sus finos fustes elevándose a través del triforio hasta las nervaduras de las bóvedas, y el uso del arco apuntado en todo el edificio, contribuyen a crear efectos de verticalidad que constituye la expresión más intrínseca de la arquitectura gótica.

           El objetivo prioritario de la organización exterior de la catedral gótica, con sus arbotantes y pináculos, fue contrarrestar el peso de las bóvedas. La fachada occidental o de los pies de la iglesia, por otro lado, intentaba producir un efecto de desmaterialización del muro a través de ricos recursos plásticos. La típica fachada principal gótica se divide en tres cuerpos horizontales y tres secciones verticales o calles, donde se abren las tres portadas que se corresponden con las naves del interior. Las dos torres laterales forman parte del cuerpo de la fachada y se rematan frecuentemente por agujas o chapiteles. Por último, el gran rosetón sobre la portada central supone un magnífico centro para la totalidad del conjunto.

Arco al estilo Gotico "Catedral Amiens"
ETAPAS EN LA ARQUITECTURA GÓTICA
  •          Gótico Temprano
  •          Gótico Clásico
  •          Gótico Radiante o Rayonnant

GÓTICO TEMPRANO
           
            En Francia, durante la primera mitad del siglo XII, la bóveda de crucería apareció esporádicamente en cierto número de iglesias. Sin embargo, la fase que iba a conducir a la construcción de las grandes catedrales francesas comenzó en 1137, con motivo de la construcción de la girola de la iglesia abacial de Saint-Denis, panteón real en las afueras de París. En el deambulatorio de Saint-Denis, las finas columnas que sustentan las bóvedas de crucería y la ausencia de muros divisorios entre las distintas capillas radiales proporcionó un nuevo sentido de espacio continuo, fluido, que anticipaba las creaciones posteriores.
          
          Saint-Denis fue el modelo para la primera de las grandes catedrales, Notre Dame de París (comenzada en 1163), así como para un periodo de experimentación orientado a la desmaterialización del muro por medio de la apertura de grandes ventanales traslúcidos. El añadido de un cuarto piso en los alzados interiores incrementó la altura de forma vertiginosa. Este piso adicional, denominado triforio, consiste en un estrecho pasadizo con arquerías situado entre la tribuna que se halla sobre las naves laterales y el nivel de los ventanales superiores (claristorio). Las catedrales francesas de Laon y Noyon también corresponden a esta primera etapa.

Abadía de Saint Denis

GÓTICO CLÁSICO

              La fase experimental del gótico temprano se resolvió finalmente en la catedral de Chartres (comenzada en 1194). Eliminando la tribuna del segundo piso heredada del románico, pero manteniendo el triforio, recupera la sección longitudinal de tres pisos o niveles. En su defecto se gana altura a través de un amplio claristorio o piso de ventanales, nivel de las arquerías, que proporciona una luz casi vertical. Cada vano se organiza mediante una estructura geminada, dividido por un parteluz y decorado con motivos de tracería como tréboles, óculos o cuadrifolios. La catedral de Chartres sirvió de modelo para las siguientes catedrales góticas.

          Este periodo del gótico clásico culminó en la catedral de Reims (comenzada en 1210). Con sus equilibradas proporciones, Reims representa el momento clásico de serenidad y reposo en la evolución de las catedrales góticas.La tracería calada característica de la arquitectura gótica tardía, fue utilizada por el primer arquitecto de Reims. En las placas primitivas de tracería, como en los ventanales de Chartres, el muro de mampostería esta perforado por una serie de aberturas. Por el contrario, en la tracería calada cada ventana se subdivide en dos o más arcos apuntados por medio de finas columnillas de piedra llamadas parteluces, y en la parte superior aparece un diseño que produce el efecto de un recortable. Reims sigue el esquema general de Chartres, pero otra solución del gótico apareció en la gran catedral de cinco naves de Bourges (comenzada en 1195): en lugar de un crecido cuerpo de ventanas como en Chartres, el arquitecto de Bourges redujo el claristorio en favor del cuerpo de arquerías y del triforio. En torno a 1220, la nave de la catedral de Amiens retomó el sentido clásico y ascensional de Chartres y Reims, enfatizando la verticalidad y la estilización de los pilares. De este modo, Amiens supuso una transición hacia la más elevada de las catedrales góticas francesas, la catedral de Beauvais. En ella aparece un gigantesco piso de arquerías (derivado de Bourges) bajo un piso de ventanales del mismo tamaño, que permite alcanzar la altura sin precedentes de 48 metros.

GÓTICO RADIANTE

          La catedral de Beauvais se comenzó en 1225, un año antes de que Luis IX de Francia ascendiese al trono. Durante su largo reinado, de 1226 a 1270, la arquitectura gótica entró en una nueva fase denominada radiante o rayonnant. El término rayonnant deriva de los elementos radiales, como los de una rueda, que conforman los enormes rosetones característicos de este estilo. La altura dejó de ser el principal objetivo, y en su lugar se extremó la desmaterialización del muro reduciendo el espesor de la mampostería, extendiendo los ventanales y reemplazando el muro exterior del triforio por vanos de tracería. Los muros de este periodo radiante asumieron el carácter de membranas traslúcidas.

          Todas estas características del gótico radiante fueron incorporadas en la primera empresa importante llevada a cabo durante esta nueva fase, la reconstrucción (comenzada en 1232) de la iglesia abacial de Saint-Denis. De la primitiva estructura sólo se preservaron el deambulatorio y la fachada principal. Sin embargo, el espíritu rayonnant está mejor representado por la Sainte-Chapelle, la espaciosa capilla Palatina construida para Luis IX entre 1242 y 1248, en la Île-de-la-Cité, en el centro de París. Los inmensos ventanales, que se elevan casi desde el nivel del suelo hasta el arranque de las bóvedas, ocupan la totalidad del espacio entre los haces de columnas, transformando de este modo la capilla en una robusta armadura pétrea   recubierta por superficies acristaladas por donde se filtra la luz a través de vidrieras multicolores.

          En la evolución de la arquitectura gótica, el progresivo aumento de los vanos hizo posible la creación de un ambiente interior sacralizado y simbólico a través de la luz coloreada que pasaba a través de las vidrieras. Los colores dominantes fueron el azul oscuro y el rojo rubí brillante. En las ventanas de las capillas subsidiarias y de las naves laterales se dispusieron pequeñas vidrieras en forma de medallones, que ilustraban episodios bíblicos y de la vida de los santos. Su proximidad con respecto al observador permitía la contemplación de sus detalles. Cada una de las ventanas del claristorio, por otro lado, estaba ocupada por enormes vidrieras con imágenes monumentales, perceptibles desde el suelo. A partir del último tercio del siglo XIII la mística oscuridad se fue disipando, a medida que la técnica de la grisalla —cristal blanco decorado con dibujos en gris— se fue combinando con los paneles de colores, cada vez más vivos y luminosos. 

Catedral de Beauvais



GÓTICO FINAL O TARDÍO

          París había encabezado el arte y la cultura europeas desde 1230. Sin embargo, tras los estragos de la peste y el estallido de la guerra de los Cien Años a mediados del siglo XIV, París perdió la supremacía y se convirtió en uno más entre los numerosos centros artísticos que florecieron en este periodo.

          La última fase de la arquitectura gótica francesa recibió el nombre de gótico flamígero o flamboyant, nombre derivado de los paralelismos entre los motivos de la intrincada tracería curvilínea y la forma de las llamas. La profusa decoración del estilo flamígero se localiza generalmente alrededor de los vanos exteriores. El interior de las iglesias emprendió un proceso de simplificación basado en la eliminación de obstáculos visuales, como los capiteles sobre soportes verticales. El interés estructural se concentró en las bóvedas, cuyos nervios, terceletes y ligaduras conformaban una tupida red de complicados diseños.

          La arquitectura flamígera se origina en la década de 1380 con la obra del arquitecto cortesano francés Guy de Danmartin. Sin embargo el estilo no se consolidó hasta la conclusión de la guerra de los Cien Años en 1453, momento en que tuvo lugar el resurgimiento de la actividad constructiva en toda Francia. El auge de la arquitectura flamígera se produjo entre el final del siglo XV y el primer tercio del siglo XVI en la obra de Martin Chambiges y su hijo Pierre, autores de una serie de portadas entre las que cabe citar la fachada occidental de la catedral de Troyes y las fachadas de los transeptos de Senlis y Beauvais.
 
Lonja de Palma de Mallorca
          Difundido por gran parte del continente, el estilo produjo sus frutos más elaborados en España. En el siglo XV comenzaron a aparecer formas flamígeras en las obras de la corona de Aragón, como puede observarse en la lonja de Palma de Mallorca. Al mismo tiempo se empleó el nuevo estilo en la capilla de San Jorge del palau de la Generalitat de Barcelona, así como en otros muchos palacios catalanes. Sin embargo lo más característico del siglo XV español es la creación del denominado estilo hispano-flamenco, caracterizado por la fusión de formas flamencas y mudéjares. También recibe el nombre de isabelino por corresponder cronológicamente con el reinado de Isabel I la Católica. Entre los arquitectos más destacados de este último gótico cabe reseñar a Hanequin de Bruselas autor de la capilla de don Álvaro de Luna en la catedral de Toledo; Juan Guas, con el castillo de Manzanares el Real (Madrid), el palacio del Infantado en Guadalajara y el convento toledano de San Juan de los Reyes; Antón y Enrique Egas, que trazaron los hospitales de Santiago, Granada y el de Santa Cruz en Toledo; Juan y Simón de Colonia, con obras como la capilla del Condestable de la catedral de Burgos; y, en el área de Salamanca, Juan Gil de Hontañón, que construyó la catedral de Segovia en pleno siglo XVI, y su hijo Rodrigo Gil de Hontañón

 
ESCULTURA GÓTICA

          La escultura siguió el precedente románico, con una amplia difusión de imágenes cuyo fin era adoctrinar a los fieles en los dogmas de la fe religiosa y decorar las fachadas de las catedrales. La escultura de los siglos XII y principios del XIII tuvo un carácter predominantemente arquitectónico. Las figuras más destacadas son las estatuas colosales de las jambas (pilastras laterales) de las portadas y las de los parteluces de los vanos de entrada. Reciben el nombre de estatuas-columna por estar adosadas a estos soportes. A veces, la estatua-columna tiende a liberarse del marco arquitectónico, como si fuera una escultura exenta o de bulto redondo. En el estilo considerado protogótico destacan las estatuas-columna del famoso pórtico de la Gloria (fachada occidental) de la catedral de Santiago de Compostela (España, último tercio del siglo XII), donde apóstoles y profetas se hacen eco del nuevo sentido naturalista idealizado, a la vez que expresan sus sentimientos y empiezan a entablar lo que se denomina sacra conversazione, es decir, la comunicación entre los personajes sagrados. En Francia cabe reseñar las estatuas-columna de la fachada occidental de la catedral de Chartres, que datan aproximadamente de 1155. Las estatuas del pórtico Real de Chartres poseen unas proporciones y un sentido del volumen que revelan un naturalismo ajeno al mundo románico. Durante las décadas siguientes las figuras de Chartres inspiraron a un gran número de artífices franceses. Sin embargo, las estatuas-columna no eran las únicas manifestaciones escultóricas figurativas de las portadas, que seguían un rico y elaborado programa iconográfico centrado en los altorrelieves del tímpano, arquivoltas y en menor medida, en los dinteles de las puertas. En los parteluces, solían aparecer estatuas de la Virgen, Cristo o algún santo relacionado con la iglesia catedralicia.

         Sin embargo, las manifestaciones protogóticas todavía conservaban un cierto carácter románico. En torno a 1180 la estilización románica evolucionó hacia un periodo de transición en el que las estatuas comenzaron a asumir una serie de rasgos naturalistas como la gracia, elegancia, solemnidad, sinuosidad y libertad de movimientos. Este estilo ‘clasicista’ culminó en la primera década del siglo XIII en las series de esculturas de las portadas de los transeptos norte y sur de la catedral de Chartres.
 
          De todos modos el término clasicista debe ser matizado, debido a la diferencia esencial que existe entre las figuras góticas y las del auténtico estilo clásico antiguo. En la figura clásica, sea estatua o relieve, puede apreciarse un cuerpo completamente articulado debajo y por separado de     sus ropajes, mientras que en la gótica no existe tal diferenciación. Lo que puede apreciarse del cuerpo es inseparable de los pliegues de la vestimenta: incluso cuando se trata de desnudos, como en las estatuas de Adán y Eva (anteriores a 1237) de la catedral de Bamberg (Alemania) la anatomía se subordina a un proceso de abstracción

Escultura de la catedral de Chartres

Elaboro: ABRIL FLEITES CHALE

No hay comentarios:

Publicar un comentario